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martes, 3 de septiembre de 2013

JORGE RODRÍGUEZ ALCALDE DE CARACAS


ENTREVISTA / NOTICIAS

“Con las comunas, especialmente en los barrios el empoderamiento del pueblo es un hecho”







JORGE RODRÍGUEZ ALCALDE DE CARACAS, CANDIDATO A LA REELECCIÓN

—¿En qué ha mejorado Caracas en estos cuatro años como para que el alcalde merezca ser reelecto?
—En primer lugar, la constelación afortunada que permitió conformar una sola propuesta de ciudad y de gobierno. Hemos tenido un plan de cuál debe ser la ciudad en términos socialistas y chavistas. Esa propuesta única permitió acometer una serie de problemas que antes habían sido muy difíciles de enfrentar, como el rescate del espacio público y la recolección de desechos sólidos. Hemos recuperado el espacio público como el espacio colectivo por excelencia. En Caracas, incluso por razones históricas, el espacio público siempre ha sido muy maltratado. Lo fue desde tiempos de la colonia, cuando los conquistadores sustrajeron las tierras que habían sido de nuestros abuelos primigenios. En épocas más recientes, el capitalismo salvaje maltrató con especial saña el espacio que nos pertenecía a todos, se lo apropió indebidamente. Por ejemplo, el centro de la ciudad fue descuartizado en las décadas del 60 y 70 para dar paso a un desarrollismo brutal. La Caracas colonial y de principios del siglo XX fue demolida para dar paso a rascacielos que luego fueron abandonados por la misma burguesía que los construyó, cuando decidió emigrar al este. Caracas fue por mucho tiempo una ciudad sin centro. Más de un millón cien mil metros cuadrados de espacios han sido recuperados para el público, en forma de parques, de bulevares, de plazas, de teatros. Esto implica un gran cambio sociológico porque hasta ahora si querías ir a un cine tenías que meterte en un centro comercial y recorrerlo completo antes de llegar a la sala; si querías llevar a los niños a un parque, tenías que ir a un lugar de comida-basura costosísima. En algún momento vamos a medir hasta dónde hemos afectado a Mc Donald’s con los 225 parques que hemos puesto en la ciudad. Lo tercero que destaco es la propuesta de futuro, basado en las comunas como entes organizadores del pueblo que hacen mucho más fácil el desarrollo de la política pública. Donde hay una comuna es más fácil que el plan de vivienda se desarrolle, que se hagan inversiones adecuadas en servicios públicos, que Barrio Adentro tenga el sostén de la población. El otro componente de esa propuesta de futuro es la idea de una ciudad multicéntrica, una ciudad con muchos centros que se comunican y forman ejes. Ya hemos avanzado en eso con el rescate del centro histórico, la plaza Venezuela, el bulevar de Sabana Grande, el parque los Caobos, el Paseo La Nacionalidad; en Antímano con la construcción del bulevar, el rescate de la iglesia, la construcción de parques y mercados, el plan de viviendas; el Plan Catia con el rescate del bulevar, el teatro Catia, la calle Maury. En el futuro, seguiremos creando o rescatando nuevos centros para la ciudad, siendo uno de los principales el parque Hugo Chávez, en La Rinconada, que será el más grande de Caracas.

—En esa misma onda de resumen y entrando en el plano de la autocrítica, ¿qué diría que no se logró o que está por debajo de las expectativas?

—Uno de los problemas importantes de la ciudad es el de la movilidad. Caracas es una ciudad donde prevalece el uso del vehículo privado e incluso el de carga, porque es una de las pocas capitales atravesada por camiones a toda hora. Eso ha generado tremendos problemas de movilidad que debemos resolver en el futuro, es un reto. Ya se han acometido con el Gobierno del Distrito Capital y el Ministerio del Poder Popular para Transporte Terrestre planes para mejorar el transporte público como la masificación del uso del Metro, la creación del BusCaracas, nuevas rutas de autobuses, las ciclovías, los espacios exclusivos para peatones. Otro aspecto importante en el que falta mucho por trabajar es el de la seguridad ciudadana. Solo los obcecados opositores pueden negar los avances del Plan Patria Segura, el Movimiento por la Paz y la Vida y todo el trabajo que venimos haciendo para tratar el problema en forma epidemiológica, atacando los puntos neurálgicos. Hemos disminuido los homicidios en 40% y pasamos de ser la ciudad más peligrosa del país a ser la tercera o cuarta. Pero no nos sentimos satisfechos, sabemos que debemos desarrollar una estrategia que permita la siembra de la paz y la participación directa de los consejos comunales en la búsqueda de esa paz. Ese es un desafío fundamental que sabemos que tenemos por delante. Y hablando de retos, tenemos también el del mantenimiento de todos los espacios públicos que se han recuperado para evitar que vuelvan a deteriorarse.

—Hay un debate interno en la Revolución acerca del rol de los consejos comunales y las comunas: un grupo los considera la llave maestra hacia el socialismo, mientras otro cree que generan una especie de egoísmo ampliado, en el que cada pequeña comunidad intenta halar la brasa hacia su sardina. ¿En su experiencia, cómo han funcionado y cómo lo vislumbra en los años inmediatos?

—Eso puede pasar si las organizaciones populares se encierran en dos vicios: uno, que se estanquen y se conviertan en entes para emprender obras específicas; y dos, el sectarismo. La organización popular tiene muchas caras y todas ellas caben en una propuesta de desarrollo del Poder Popular. No se trata solo de consejos comunales, pues allí están también las mesas técnicas de agua, de construcción, de seguridad, los movimientos de rescate de tierras urbanas, los grupos culturales. Creo que en algún momento, los consejos comunales pueden haber caído en esos vicios, pero con la propuesta de comunas que lanzó el comandante Chávez, eso comenzó a superarse. La idea es ir más allá, a la distribución geográfica y territorial del poder, que este llegue realmente al pueblo. Creo que quienes adversan la propuesta del poder comunal es porque, en el fondo, prefieren quedarse en niveles de gobierno que aún responden a una estructura representativa.

—¿Puede decirse entonces que sí hay un cambio cultural en la ciudad?

—Sin duda alguna, sin duda alguna, es un cambio cultural que se ve sobre todo en los sectores populares. El proceso de empoderamiento del pueblo es un hecho, especialmente en los barrios, con la constitución de las comunas. Hoy (el sábado) estábamos en Cotiza y encontramos que los consejos comunales y las comunas en proceso de construcción ya definieron cuáles son las viviendas en riesgo, qué familias tendrán prioridad en el proyecto de viviendas que se va a realizar en un terreno que esa misma comuna consiguió. Nosotros hicimos el estudio de suelos y la comuna aprobó el proyecto diseñado por los arquitectos. Lo hermoso es que la misma comunidad fue la que resolvió el orden de prioridades, cuáles viviendas deben ser sustituidas por completo y cuáles van a ser reparadas.

LA ALIANZA ES PERFECTA

—¿Quedó resentida la unidad revolucionaria luego de la designación de los candidatos a alcaldes y concejales? ¿Hay una candidatura paralela a la suya?

—No, no es cierto. Lo que ha habido es una manipulación brutal de la derecha, que apostó a que los movimientos revolucionarios fuéramos separados a este evento electoral. Con muchísima humildad y generosidad, el presidente Nicolás Maduro planteó un método que procurara la unidad de las fuerzas revolucionarias. Le propuso a las unidades de batalla Hugo Chávez y al Gran Polo Patriótico que propusieran sus candidatos y que luego se aplicara un baremo para decidir. Así logramos un acuerdo de casi 100%, salvo detallitos: algún aspirante a concejal que se siente descontento… pero, en términos generales, las fuerzas de la Revolución van más unidas que nunca a estas elecciones. No ocurre así con las fuerzas de la derecha. En Caracas, por ejemplo, llevan tres candidatos a alcalde en Libertador y dos para la Alcaldía Metropolitana, cada uno con su lista de concejales. Así pasa en casi todos los 335 municipios del país, pero eso no lo dicen los medios de comunicación.

—¿El concejal Evelio Arrieta no es, entonces, un candidato paralelo del chavismo en Libertador?

—No, él recibió inicialmente el apoyo de dos partidos pequeños, ninguno de ellos de izquierda, y luego ambos se lo retiraron.

—Él ha dicho que usted solo se reunió dos veces en cuatro años con los concejales y esa era una de sus razones para estar en contra de su candidatura…

—Nosotros necesitamos unos concejales combatientes, que se rieguen por la ciudad y estamos felices de la propuesta que llevamos. Empecemos con el capitán Eliécer Otaiza, la concejala Carmen Zerpa, actual presidenta de la Cámara Municipal, la periodista Yésica Sosa… llevamos médicos, dirigente sociales, todos postulados por las unidades de batalla y con las propuestas de los partidos aliados. Eso niega por completo cualquier aseveración en ese sentido.

GUERRA SIN CUARTEL

—La prensa nacional ha arrancado muy fuerte en esta precampaña electoral. ¿Eso se debe al significado que tiene esta alcaldía en el contexto nacional o es algo personal contra usted?

—Yo a los medios en manos de la oligarquía ni les he pedido ni les he dado cuartel. Jamás esta alcaldía ha anunciado en esos periódicos porque los consideramos factores de acción política. No son, en realidad, medios de información y ni siquiera cumplen con un servicio público a las comunidades porque todo lo utilizan con fines políticos. Son los verdaderos ejecutores de una guerra psicológica que busca colocar a la gente en una situación de no pensar para que, impulsados por el odio, hagan lo que ellos quieren. Periódicos como El Universal ha llegado al extremo de decir que el bulevar de Catia está abandonado y destruido, e ilustran la nota con una foto de la calle El Cristo, que está en obras porque estamos bulevarizándola también. Otra muestra de esta actuación de los diarios como factores políticos es su manejo del tema de los desechos sólidos. Acá en Libertador falta bastante por hacer, pero hemos avanzado mucho porque Chávez conformó una empresa (Supra) cuyos accionistas son el Gobierno Nacional, el Gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía de Libertador. En cambio, en Sucre, donde los gobiernos municipal y regional son de Primero Justicia, se están ahogando en basura, pero ese drama no aparece en esos medios. Últimas Noticias hasta le da la vuelta positiva, porque saca un titular que dice: “Cuatro empresas de basura funcionarán en Sucre”, pero no cuentan que la pobre gente tiene dos semanas rodeada de desechos. Es algo que hasta da risa. ¿Te imaginas cómo sería el tratamiento que esos medios le darían a una huelga de recolección de basura en el Municipio Libertador?

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De nuevo en la orfandad

Jorge Rodríguez (Barquisimeto, 1965), estuvo muy cerca del Presidente Hugo Chávez. Fue su vicepresidente (entre 2007 y 2008) y jefe de su comando de campaña en 2012. Le preguntamos en qué aspecto lo ha extrañado más en estos casi seis meses de ausencia física del comandante.

—¡Coño… es difícil describirlo! Para mí ha sido volver a vivir la orfandad. Nosotros, los que hemos sido huérfanos, sabemos que la orfandad implica tratar de responderse uno mismo las preguntas que antes te eran respondidas con facilidad; implica acometer planes que antes te eran dibujados con claridad; siempre quedan muchas preguntas pendientes… Me he visto obligado a recurrir a un mantra: cada mañana me pregunto, “¿cómo resolvería Chávez este asunto?, ¿qué respondería Chávez en esta situación?”. En las noches me pongo a reflexionar si lo que hice en el día se parece a lo que me hubiera dicho el comandante por el telefonito. Extraño mucho esas llamadas telefónicas porque, aunque casi siempre eran para sacudirte, de algún modo orientaban.

—¿Cómo alcalde, qué momentos especiales vivió con él?

—Los del 2010, cuando se metió en el pantano con la gente desesperada que había perdido sus viviendas en la Caracas-La Guaira, en Catia, en Antímano. Yo lo vi orientando a la gente, pidiéndoles calma, diciéndoles que debían ir a los refugios dignos y confiar en que luego vendrían sus viviendas. Sin su liderazgo hubiese sido imposible manejar esa situación. Yo creo que el día que estuvimos en el plan 3 de La Pedrera fue cuando nació, en el fuero interno del Presidente, la Gran Misión Vivienda Venezuela. El sufría aquello como su propia tragedia. En esos días murieron siete personas en Santa Ana (Carapita) y cuando lo llamé para contarle, lloró y me dijo: “¡Qué dolor tan grande, Jorge!”. Al día siguiente de esa tragedia, quiso ir conmigo al lugar y le habló a la gente con un megáfono, mientras el cerro se seguía desgajando… Era impresionante ver aquel montón de personas casi cubiertas de lodo, oyendo al Presidente… Es algo muy difícil de contar.

—¿Qué recuerda de sus últimas conversaciones con él?

—Los tiempos más intensos fueron los de la campaña electoral. El enemigo emprendió una estrategia brutal de guerra psicológica, destinada a hacer creer a la gente que Chávez no se postularía o que se retiraría o se moriría antes de las elecciones. En el fondo lo que querían era justamente debilitarlo, acelerar el proceso de su enfermedad. El día de las elecciones, hacia las tres de la tarde teníamos la convicción de estar ganando por una ventaja no tan grande como la que se obtuvo al final. El comandante tenía la preocupación de que si el resultado era cerrado, la derecha iba a responder con violencia. Yo le sugerí realizar un último esfuerzo para ampliar la ventaja y le recomendé enviarles un mensaje de texto a los 24 jefes de los comandos de campaña. Chávez me había dicho que lo enviaría, pero luego me volvió a llamar y me dijo: “No voy a mandar ningún mensaje, voy a llamarlos personalmente, uno por uno” y así lo hizo y la votación subió notablemente entre 4 y 7 de la noche hasta alcanzar la gran ventaja que tuvimos. El 12 de octubre, cuando me pasaron los resultados finales, que se acercaban a 12 puntos de ventaja, lo llame para contarle y me dijo: “¡Ah, eso está de pinga, hay que publicarlo!”. La última conversación que tuve con él, me la reservo para mí… perdonen.

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Novelas, algoritmos y evidencias


—Si, como dicen las encuestas, usted resulta reelecto en diciembre, serán al menos cuatro años más alejado de la psiquiatría y de la literatura. ¿Preparado para eso?

—De la literatura no estoy nada alejado: estoy leyendo mucho.

—Bueno, de la literatura como creador…

—A mí realmente me gusta mucho más leer que escribir. Es más grato. Estoy leyendo ahora mismo la novela Plaga de palomas, de Louise Erdrich, una escritora que es mezcla de gringa con alemana y aborigen americana, de Dakota del Norte. En estos días estoy leyendo Esta noche digo adiós, una novela policial de otro gringo, Michael Koryta. Descubrí la novela Karoo, del serbio-estadounidense Steve Tesich, quien fue guionista de aquella película El mundo según Garp. El escribió esta novela, pero murió de un infarto antes de publicarla. Luego fue editada póstumamente. Es una maravilla.

—¿Y Jorge Rodríguez, el escritor?

—Espero tener tiempo alguna vez para escribir la novela que tengo pendiente. La tengo ahí… algún día la termino.

—¿Y la psiquiatría… o es suficiente ejercicio de ella el gobernar Caracas?

—Ja, ja. Bueno, más que la psiquiatría, extraño el ejercicio de la Medicina. Extraño al Hospital Universitario, que fue mi lugar de vida por 20 años, tengo sueños recurrentes con sus pasillos. Extraño el proceso de acompañamiento al paciente y también echo de menos la forma médica de pensar, que es una forma muy eficiente de resolución de problemas. Aunque, claro, como esa forma de pensar está basada en algoritmos y en evidencias, me ha ayudado mucho también a ser alcalde.

CLODOVALDO HERNÁNDEZ

FOTOS YRLEANA GÓMEZ Y LUIS BOBADILLA

DIARIO CIUDAD CARACAS.




LEONER LOPEZ.

C.I., 9.172.330

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